Ante El Nacional se Despide la Lucidez del
Gobierno
Iván R. Méndez *
“En su cerebro no había más que su
propio
cuerpo en formato pequeño
(vale decir, sólo pensaba en su figura)”
Georg C. Lichtenberg
Vivas
y mueras prefijados fueron repetidos automáticamente a las puertas de El Nacional a tempranas horas de la
noche del 07 de enero de 2002. Apenas con el tiempo suficiente para repasar su
abecedario, luego de su actuación del sábado a las afueras de la Asamblea Nacional,
un pequeño grupo de habitantes de los márgenes de la racionalidad y la moral
democrática, atestiguaron la decadence que recorre
este proceso revolucionario, que no logra sostener sus consignas y, menos aún,
la concéntrica estampida que signa sus filas. Este aciago episodio aclara el
juego del Presidente Hugo Chávez Frías y los poderes serviles, ávidos de
instrucciones para “poner las cosas en su sitio” y palmadas en la espalda:
nuestra democracia no es más que el residuo del Terrorismo de Estado
desplegado contra los medios de comunicación, iglesia, empresariado,
organizaciones sindicales y ¿no lo has notado? Contra tu propia familia. Razón
tenía Borges al mencionar que “Las dictaduras fomentan la opresión, las
dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más
abominable es el hecho de que fomenten la idiotez. Botones que balbucean
imperativos, efigies de caudillos, vivas y mueras prefijados, muros exornados
de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la
lucidez”.
La locura, siempre armada contra sí misma
Aseguró
Miguel Henrique Otero, Director de El Nacional, que “funcionarios
públicos, consejales y hasta diputados transportados por el gobierno”
protagonizaron estos sucesos, donde se exhibían pancartas de la Brigada 4F,
embriagados brujos lanzando conjuros contra el diario matutino y hasta pequeñas
rimas escolares que aseguraban que “Miguel Henrique Otero / es sólo un
embustero”. La utilización de los dineros públicos para fabricar miedo e
intimidación está aniquilando la popularidad del Gobierno, que a cada ¡Boo! Se
garantiza desilusión dura entre sus partidarios iniciales, quienes se mudan a
los viejos partidos impelidos por una inercia racional, que velozmente marca
los bandos en disputa: opositores democráticos versus hostiles chavistas-pseudo
nacionalistas que rechazan la democracia y apuestan por una “guerra civil,
intestina, del Estado en contra de su propia referencia natural”. Hace meses
que en Venezuela se respira un inconfundible aire de transitoriedad, como si
todos esperásemos el día en que pudiéramos mudarnos a un sitio mejor.
En formato pequeño
La
superlativa palabra de Hugo Rafael Chávez
Frías produce pequeñísimos hechos, triunfos de lupa anulados ante su acting out
dominical en Aló Presidente, donde libera sus impulsos y patea la última
Constitución junto a la dignidad de generales, ministros, alcaldes,
gobernadores y toda la audiencia que amorosa y fóbicamente lo contempla en
pantalla. La República de Venezuela se diluye en esta rumba caudillista de
saqueo y odio. Tal vez, sea tiempo de rebotarle su boomerang al rostro a estos
cantinflescos revolucionarios: que cada conciencia desobedezca educadamente,
sin temor pero con cautela, sin sus griteríos pero con nuestros más
ensordecedores silencios, el mundo globalizado nos escuchará.
* Tomado de Venezuela Analítica, Martes, 8 de
enero de 2002.
Ver también: Nacional — La Noticia que No le Gustó a los Chavistas
Cuestiones de América Nº 7, Noviembre de 2001
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