Anne Marie Mergier
¿Cuáles
son los intereses inconfesables que se esconden detrás de la cruzada contra el terrorismo
emprendida por George W.Bush?
El
equipo de investigadores de la Red Voltaire, en un informe presentado el martes
16, plantea una serie de preguntas graves al recordar cómo, a lo largo de las
dos últimas décadas, no han dejado de cruzarse e inclusive de juntarse los
intereses de las familias Bin Laden y Bush.
Creada
en 1994, la Red Voltaire está integrada por representantes de partidos y
organizaciones que representan todo el espectro de la izquierda francesa.
Cuenta, además, con la colaboración de un sólido equipo de periodistas,
analistas, investigadores, altos funcionarios de distintas instituciones
nacionales e internacionales. Su meta: informar a fondo al gran público sobre
temas específicos que han sido enfocados en forma superficial o nunca abordados
por los medios de comunicación masiva.
La
Red Voltaire difunde sus documentos por Internet y mediante libros y ensayos
que causan revuelo y malestar en la clase política francesa. Es también un
grupo de presión muy activo. Logró la creación de un Comité de Vigilancia
contra la Ultraderecha, el cual durante cuatro años reunió semanalmente a todos
los representantes de la izquierda plural. También consiguió que se nombrara
una comisión parlamentaria de investigación sobre esa misma ultraderecha.
De
hecho, la Red Voltaire se ha convertido en el organismo de referencia sobre el
tema y no es un secreto, para nadie, que jugó un papel sumamente importante en
el derrumbe del Frente Nacional (neofascista) y de su líder Jean Marie Le Pen.
Los
temas que privilegia son, entre otros, la política más que turbia de Francia en
África, los escándalos político-financieros que sacuden a la clase política, la
delincuencia financiera, la defensa de las libertades individuales y, en
general, todo lo relativo a los sectores policiacos y militares tanto franceses
como internacionales.
A
continuación Proceso reproduce su informe más reciente sobre los lazos
financieros entre los clanes Bush y Bin Laden.
ParÍs.- Los autores de los
atentados del 11 de septiembre y las personas que conocían sus intenciones
pudieron anticipar ciertas repercusiones económicas de ese ataque y llevar a
cabo maniobras especulativas contra las compañías aéreas cuyos aviones fueron
desviados, así como contra las empresas con oficinas en las Torres Gemelas del
World Trade Center y compañías de seguros. También pudieron anticipar una
probable baja general de los valores que cotizan en bolsa. Para lograr su
objetivo, les bastó con especular sobre esa baja comprando no sólo acciones,
sino puts, es decir, "opciones de venta".Identificar a los
"iniciados" que participaron en esas maniobras no sólo representa
algo muy importante en materia de fraude bursátil, sino también permitirá
establecer, directa o indirectamente, la identidad de los autores de los atentados
y de sus cómplices.
El 12 de
septiembre se comprobó que seis días antes de los atentados perpetrados en la
víspera en Nueva York y Washington, se habían llevado a cabo maniobras
características del delito de "aprovechamiento ilícito de informaciones
privilegiadas".
Las acciones de United Airlines
(uno de sus aviones se estrelló en la torre sur del World Trade Center y otro
se desplomó cerca de la ciudad de Pittsburg) sufrieron una caída artificial de
42%. Las de American Airlines (uno de sus aviones se estrelló en el Pentágono y
otro en la torre norte) bajaron 39%. Ninguna otra compañía aérea del mundo fue
objeto de semejantes maniobras, salvo la KLM Royal Dutch Airlines, lo que
permite pensar que quizá se había planeado desviar también uno de sus aviones.
Se comprobaron operaciones
similares con las opciones de venta de Morgan Stanley Dean Witter & Co.,
que se multiplicaron por 12 durante la semana que precedió a los atentados. Esa
empresa ocupaba 22 pisos del World Trade Center. Ocurrió lo mismo con las
opciones de venta de las acciones del primer corredor de bolsa del mundo,
Merrill Lynch & Co. Sus opciones de venta fueron multiplicadas por 25. La
sede de Merrill Lynch & Co. se encuentra en un edificio cercano del WTC que
amenaza con derrumbarse. Maniobras del mismo tipo fueron registradas con las
opciones de venta de las acciones de los grupos de seguros involucrados: Munich
Re, Swiss Re y Axa.
La Comisión de Control de
Operaciones Bursátiles de Chicago fue la primera en dar la alarma. Comprobó que
en la Bolsa de Chicago los "iniciados" habían logrado 5 millones de
dólares de ganancias con United Airlines, 4 millones con American Airlines, 1.2
millones con Morgan Stanley Dean Witter & Co. y 5.5 millones de dólares con
Merrill Lynch & Co.
Las autoridades que controlan
todos los grandes centros bursátiles registran las ganancias obtenidas por los
"iniciados", y la Organización Internacional de Comisiones de Valores
(IOSCO) coordina todas sus investigaciones. El 15 de octubre, la IOSCO organizó
una videoconferencia en la que diversas autoridades nacionales presentaron sus
informes de "etapa" (lo que habían descubierto hasta esa fecha).
Resulta que las ganancias logradas alcanzarían varios centenares de millones de
dólares, lo que constituye el "más importante delito por aprovechamiento
ilícito de informaciones privilegiadas jamás cometido".
Fue posible establecer que la
mayor parte de las transacciones pasaron por el Deutsche Bank y su sucursal
estadunidense de inversiones, la empresa Alex Brown, mediante un procedimiento
de portage (que asegura el anonimato de quienes realizan las
transacciones).
Hasta 1998, la sociedad Alex
Brown fue dirigida por A.B. Krongard, un personaje bastante singular. Capitán
de los marines, apasionado por el tiro y las artes marciales, este
banquero se convirtió en asesor del director de la CIA y desde el 26 de marzo
último es el número tres de esa agencia de inteligencia estadunidense.
Teniendo en cuenta la
importancia de la investigación emprendida por la IOSCO y de la influencia
ejercida por A.B. Krongard, era lógico imaginar que la sociedad Alex Brown se
iba a mostrar dispuesta a cooperar sin problema alguno con las autoridades para
facilitar la identificación de los "iniciados". No fue el caso.
También era legítimo pensar que las revelaciones hechas hace algunos meses por
Ernest Backes, en el sentido de que existe un registro de las principales
transacciones interbancarias realizadas por dos organismos de clearing,
iban a facilitar la labor de los investigadores (ver entrevista con Thierry
Meyssan en recuadro). Tampoco fue el caso.
A pesar de las declaraciones
belicistas de los dirigentes occidentales, todo parece indicar que se renunció a
llevar a cabo las investigaciones hasta su término y que muy pronto se abandonó
esa batalla. Aun cuando la paz en el mundo está en juego, resulta que la
opacidad de los paraísos fiscales no permitiría rastrear las huellas dejadas
por las transacciones y llegar hasta los criminales.
Cabe señalar que,
prudentemente, los "iniciados" renunciaron a cobrar los 2.5 millones
de dólares de ganancias sobre American Airlines que tuvieron tiempo de
embolsarse antes de que se diera la alarma.
Paralelamente,
se realizaron investigaciones muy a fondo para determinar la amplitud de la
fortuna de Osama Bin Laden, presunto autor intelectual de los atentados, y para
ubicar las empresas que controla.
Egresado de la King Abdul Aziz
University, con diplomas en administración y economía, Bin Laden es un avezado
hombre de negocios. En 1979, fue solicitado por su tutor, el príncipe Turki
al-Faisal al-Saud (director de los servicios de inteligencia sauditas de 1977 a
agosto de 2001) para administrar financieramente las operaciones secretas de la
CIA en Afganistán. La CIA invirtió 2 mil millones de dólares en Afganistán para
poner en jaque a la entonces URSS. Ése fue el operativo más costoso jamás
emprendido por esa agencia.
En 1994, cuando ya se había
convertido en el enemigo público de Estados Unidos y había perdido su
nacionalidad saudita, Bin Laden heredó alrededor de 300 millones de dólares.
Era la parte del Saudi Bin Laden Group (SBG) que le correspondía.
La mitad del volumen de
negocios realizados por ese holding, el más importante de Arabia
Saudita, se realiza en el campo de la construcción y de las obras públicas, la
otra mitad abarca actividades de ingeniería, de distribución, de
telecomunicaciones, editoriales y de bienes raíces. El SBG creó una sociedad
suiza de inversiones, la Sico (Saudi Investment Company), que a su vez creó
varias empresas con filiales de la National Comercial Bank saudita.
El SBG tiene importantes
participaciones en General Electric, Nortel Networks y Cadbury Schweppes. Para
sus actividades industriales, su representante en Estados Unidos es Adnan
Khashoggi, excuñado de Mohamed al-Fayed, (Khashoggi colaboró con la CIA en el Irangate,
NdR). Los recursos financieros del SBG son administrados por Carlyle Group.
Hasta 1996, las operaciones
financieras del SBG estaban a cargo de su asesor en Lausana, el banquero nazi
François Genoud. Genoud fue el albacea de Joseph Goebbels, uno de los más
importantes dirigentes del Tercer Reich, encargado de la propaganda de los
nazis (Goebbels se suicidó el 29 de abril de 1945 junto con su esposa y sus
seis hijos en el búnker de Hitler, NdR). Genoud trabajó en estrecha
colaboración con numerosos grupos antijudíos y financió operativos de Illich
Ramírez Sánchez, alias Carlos.
El SBG es inseparable del régimen
wahabita de Arabia Saudita al punto de haber sido durante mucho tiempo su
contratante oficial, y único para la construcción y la administración de Medina
y la Meca, los lugares santos del reino. También el SBG ganó la mayoría de las
licitaciones para la construcción de las bases militares estadunidenses en
Arabia Saudita y la reconstrucción de Kuwait después de la Guerra del Golfo.
Después de la muerte accidental
del patriarca del clan Bin Laden, en 1968, Salem, su hijo mayor, le sucedió.
Ese último falleció a su vez en un "accidente" de avión en Texas, en
1988. Desde entonces, el SBG es dirigido por Bakr, el segundo hijo del fundador
del holding.
A pesar de que el SBG declara
haber roto todos sus lazos con Osama Bin Laden desde 1994, numerosos expertos
consideran que se debe diferenciar el derecho positivo del derecho
consuetudinario y, por tanto, sostienen que el líder integrista sigue
ejerciendo una influencia moral sobre Bakr y cobrando dividendos.
Según un informe exhaustivo -realizado el
año pasado por una consultoría privada, que no ha sido publicado pero que fue
divulgado por Intelligence
Online-, Osama Bin Laden invirtió su herencia en la
creación de varios bancos, sociedades agroalimentarias y de distribución en
Sudán. Invirtió, por ejemplo, 50 millones de dólares en el Al-Shamal Islamic
Bank, cuyo otro socio de referencia es el Tadamon Islamic Bank.
De esa forma, Osama Bin Laden
es socio financiero del Ministerio de Asuntos Sociales de los Emiratos Árabes
Unidos y del Dar Al-Maal Al-Islami (DMI), que el príncipe Mohamed Al-Faisal
Al-Saud utiliza para financiar, en nombre de Arabia Saudita, todos los
movimientos wahabitas esparcidos en el mundo.
Se considera, también, que
Osama Bin Laden es accionista de la Dubai Islamic Bank de Mohamed Khalfan Ben
Kharbash, ministro de Finanzas de los Emiratos Arabes Unidos. El saudita contó,
primero, con el apoyo del coronel Omar Hasam Al-Bechir (presidente islámico de
Sudán que llegó al poder a raíz de un golpe militar en 1989, NdR) y, luego, con
la ayuda de Hasan Al-Turabi (exeminencia gris de Hasam Al-Bechir, líder del
Frente Nacional Islámico, hoy encarcelado, NdR) para desarrollar varias
empresas en Sudán. Se encargó a Osama Bin Laden la construcción de un
aeropuerto, carreteras, un gasoducto, y el multimillonario saudita acabó por
apoderarse de la mayor parte de la producción de goma arábiga. A pesar de todos
estos logros, Bin Laden fue expulsado de Sudán en 1996.
Osama Bin Laden también era
accionista del laboratorio farmacéutico Al-Shifa, de Sudán. Estados Unidos
sospechaba que en él se fabricaban armas químicas. Fue la razón por la que lo
bombardearon en 1998. Finalmente hay otra sospecha según la cual el saudita
estaría jugando un papel central en el comercio internacional del opio,
narcótico del que Afganistán es el primer productor mundial.
Osama Bin Laden ejerce, además,
autoridad espiritual sobre poderosas asociaciones caritativas musulmanas, entre
las que destacan la Internacional Relief Organization (IIRO) y la fundación
creada por Abdul Aziz Al-Ibrahim, cuñado del rey Fahd de Arabia Saudita.
Si se agregan a estos bienes
las reservas de armas acumuladas durante la guerra que Afganistán libró contra
la Unión Soviética y que Osama Bin Laden habría logrado preservar, se estima
que su fortuna puede oscilar entre 300 y 500 millones de dólares. (...)
Sea como sea, no se ha
detectado elemento alguno que permita relacionar las sociedades controladas por
el líder islámico con los delitos de aprovechamiento de informaciones
privilegiadas del 11 de septiembre.
Dos
personalidades de primer rango parecen omnipresentes en las sociedades de Osama
Bin Laden: el jeque Khaled Salim Ben Mafhuz y Saleh Idris.
Según la revista estadunidense Forbes,
Khaled Ben Mafhuz posee la 251 fortuna del mundo, valuada en mil 900 millones
de dólares. Su padre había fundado el principal banco saudita, el National
Comercial Bank, que creó diversas empresas en colaboración con la Sico,
sociedad suiza del Bin Laden Group.
Tal como se mencionó antes,
hasta 1996 los Ben Mafhuz y los Bin Laden tenían como asesor al banquero nazi
François Genoud para montar sus filiales.
Kahled Ben Mafuz es dueño de
una residencia en Houston, Texas, y gracias al apoyo de la familia Bush, logró
comprar parte del aeropuerto de la cuidad para su uso personal. Sus sociedades
están esparcidas en el mundo entero (...)
A pesar de ser socio de Bin
Laden, Khaled Ben Mafhuz sigue siendo actualmente un hombre de negocios respetado
en los centros financieros internacionales. El hecho es tanto más perturbador
cuanto que estuvo en el centro del principal escándalo bancario de los años
noventa: la bancarrota del Bank of Credit and Commerce International (BCCI).
El BCCI era un banco
anglo-paquistaní que operaba en 73 países. Tres grandes familias eran las
dueñas: los Gokal (Paquistán), los Ben Mafhuz (Arabia Saudita) y los Geith
Faraon (del emirato de Abú Dabí).
Ronald Reagan utilizó al BCCI
para corromper al gobierno iraní para que aplazara la liberación de los rehenes
estadunidenses presos en la embajada de Estados Unidos en Teherán y sabotear
así los últimos meses de la Presidencia de James Carter. Luego, bajo el impulso
del exdirector de la CIA y vicepresidente George Bush padre, la administración
Reagan volvió a utilizar el BCCI para trasladar las "donaciones" de
Arabia Saudita a los "Contras" nicaragüenses y hacer llegar el dinero
de la CIA a los mujaidines de Afganistán. El BCCI también fue implicado en el
tráfico de armas del comerciante sirio Sarkis Sarkenalian, en el escándalo
Keatinga que sacudió a Estados Unidos; así como en otro escándalo: el del
comerciante Marc Rich en el financiamiento del grupo de Abu Nidal (organización
armada palestina de tendencia radical, NdR), etcétera...
Finalmente, el banco se hundió
una vez que se logró comprobar que, además de todas sus actividades, lavaba
dinero del cártel de Medellín. Cuando cerró sus puertas en 1991, el BCCI dejó
en el más absoluto desamparo a 1 millón de sus depositantes. (Entre otros, se
puede mencionar al Seguro Social de Togo y a la Compañía Ferrocarrilera de
Zimbabwe; 130 mil modestos ahorradores británicos y los funcionarios de Camerún
y de Congo Brazaville, cuyos sueldos no pudieron ser pagados NdR).
El hecho de que el BCCI haya
podido ser manipulado por la CIA, no es nada sorprendente. Existe una larga
tradición bancaria en los servicios secretos estadunidenses. Eso empezó con la
fundación del Office of Strategic Services (OSS), servicios secretos
especialmente creados para operar durante la Segunda Guerra Mundial, y
dirigidos por banqueros y juristas de negocios o corredores de bolsa
acostumbrados a dar golpes torcidos. Después de la Segunda Guerra se creó la
CIA, pero contrató a todo el personal del OSS. Alan Dulles, primer director de
la CIA, pertenecía al OSS y era banquero.
Dos exdirectores de la CIA,
Richard Helms y William Casey, trabajaron en el BCCI. Lo mismo hicieron dos
prestigiados "agentes de influencia" de la CIA, Adnan Khashoggi y
Manucher Ghobanifar (los principales "comerciantes" del Irangate).
Sin hablar de Kamal Adham (cuñado del rey Faisal y jefe de los servicios
secretos sauditas hasta 1977), del príncipe Turki Al-Faisal Al-Saud (jefe de
estos mismos servicios secretos de 1977 hasta agosto de 2001) o de Abdul Rauf
Khalil, su director adjunto (...)
El BCCI trabajaba en estrecha
relación con la Sico, filial suiza de inversiones del Saudi Bin Laden Group, y
entre sus administradores destacaba Salem Bin Laden, uno de los hermanos de
Osama.
Gracias al
BCCI -un año antes de
su bancarrota-, George Bush
hijo pudo montar una amplia operación de enriquecimiento ilícito. Bush era
entonces director de una pequeña empresa petrolera, la Harkem Energy Corporation. Harkem consiguió las concesiones
petroleras de Bahrein en forma totalmente ilegal, ya que fue en realidad una
comisión retroactiva obtenida en el marco de contratos estadunidenses-kuwaitíes
negociados por George Bush padre.
Khaled Ben Mafhuz, socio
privilegiado de Osama Bin Laden, era accionista de Harkem (tenía 11.5% de las
acciones de la empresa). El manejo de estas acciones estaba a cargo de su
apoderado, Abdulah Taha Bakhsh, mientras que Salem Bin Laden, miembro del
consejo de administración de Harkem, era representado por James R. Bath, su
apoderado estadunidense.
Considerado como
"solidariamente" responsable de la quiebra del BCCI, Khaled Ben
Mafhuz fue inculpado en Estados Unidos. En 1995, logró que se levantaran los
cargos en su contra, después de una transacción con los acreedores del banco
que llegó a 25 millones de dólares.
Saleh Idris, el otro socio de
peso de Bin Laden, es el director del Saudi Sudanese Bank, filial sudanesa de
la National Comercial Bank, de Khaled Ben Mafhuz. Era coaccionista de Bin Laden
en la empresa farmacéutica Al-Shifa.
En el Reino Unido, Saleh Idris
es accionista mayoritario de IES Digital Systems, una importante empresa de
alta tecnología que produce material de vigilancia bastante sofisticado.
La semana pasada, durante una
sesión de la Cámara de los Lores, la baronesa Cox manifestó su
"asombro" ante el hecho de que el IES Digital Systems tuviera
actualmente a su cargo la seguridad de los lugares gubernamentales y militares
británicos más "sensibles".
Los principales responsables y
clientes del BCCI se encuentran actualmente en Carlyle Group, fondo de
inversiones creado en 1987, o sea cuatro años antes de la bancarrota del BCCI.
Carlyle administra actualmente una cartera de 12 mil millones de dólares. Tiene
participaciones mayoritarias en Seven Up (que asegura el embotellado de
refrescos para Cadbury Schweppes), en Federal Data (que vendió e instaló el
sistema de vigilancia del trafico aéreo civil a la Federal Aviation
Administration de Estados Unidos), así como en United Defense Industries Inc.
(el principal proveedor de equipo de las fuerzas armadas estadunidenses, turcas
y sauditas). A través de las sociedades que controla, Carlyle Group alcanza el
decimoprimer lugar entre las compañías de armamento de Estados Unidos.
En 1990, Carlyle Group se
encontró metido de lleno en un escándalo de desvío de fondos. Wayne Berman,
miembro del grupo de cabildeo del Partido Republicano, había desviado fondos de
pensiones estadunidenses para financiar las campañas electorales de los Bush.
Había aceptado entregar 1 millón de dólares de esos fondos a Carlyle Group a
cambio de un contrato público en Connecticut.
Carlyle Group administra la
mayor parte de las inversiones del Saudi Bin Laden Group.
Entre sus dirigentes, destacan
Sami Mubarak Baarma, apoderado de Khaled Ben Mafhuz en el Reino Unido, y Talat
Othmann, uno de los exadministradores de Harkem Energy Corporation, la sociedad
que permitió a George Bush hijo enriquecerse ilegalmente.
El presidente de Carlyle Group
es Frank C. Carlucci (exdirector adjunto de la CIA, quien después fue
secretario de Defensa). Uno de sus principales asesores es James Baker (exjefe
de gabinete del presidente Reagan y exsecretario de Estado del presidente
George Bush padre).
Para ser representado en el
extranjero, Carlyle Group cuenta con los servicios de John Major (exprimer
ministro británico) y George Bush padre (exdirector de la CIA y expresidente de
Estados Unidos).
Al contrario de lo que mucha
gente piensa, Osama Bin Laden no fue solamente un contratista de la CIA, empleado
para combatir el nacionalismo árabe y a la URSS en nombre del Islam radical.
Fue -y su familia
sigue siendo- uno de los
principales socios financieros de la familia Bush.
Si resulta exacto, como lo pretenden
numerosos funcionarios estadunidenses, que la familia Bin Laden sigue teniendo
relaciones con Osama y continúa financiando sus actividades políticas, entonces
Carlyle Group, que administra las inversiones financieras del Saudi Bin Laden
Group, tendría que estar necesariamente implicado en el delito de
"aprovechamiento ilícito de informaciones privilegiadas". George Bush
padre podría ser, entonces, uno de los afortunados beneficiarios de las
maniobras bursátiles ligadas a los atentados del 11 de septiembre.
*
Publicado en Revista Proceso, México, Nº
1303, 21 de octubre de 2001.
Cuestiones de América Nº 6, Noviembre de 2001
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