La Gente no se Resigna a un Siglo
Más de Pobreza
Luego de los cambios en el mapa
político mundial durante los ochenta, América despertó al último decenio del
siglo con la ilusión de que se acercaba una nueva era de paz y prosperidad. Sin
embargo, con el tiempo y a pesar de la menor antidemocracia, mucha gente más
participativa que antes da cuenta de no querer aceptar que las circunstancias
cambiaron y que vivimos esa nueva época. El desempleo, la pobreza y el hambre
son asuntos para ellos no liquidados porque, por el contrario, crecen
incontenibles a pesar de los esfuerzos multinacionales.
Ahí está el caso de Ecuador, donde los
indígenas truecan sus inconformidades en una trascendente lucha por modificar
el programa económico del gobierno, o el de los peruanos que someten a la fujidictadura
en busca de cambios que permitan resolver el hambre. Ahí el caso de los
bolivianos que se sublevan por la no privatización de sus recursos, o el de los
costarricenses que toman prácticamente el país por días para oponerse a los
planes privatizadores de la electricidad.
Esta el caso de los Sin Tierra que con una
larga trayectoria intentan resolver en favor de la gente un añejo problema
agrario. O el de los globalifóbicos que desde Seattle hasta Québec, o
cualquier cita hecha por el gran capital a fin de tratar sus asuntos globales,
se expresan más organizadamente que antes. Y está el caso de México, donde
luego de una larga huelga en la UNAM que aparte de sus traspiés evidencia
graves signos de disgusto popular, ahora vivimos un vivo clima de calor
político, por la marcha zapatista...
Quiérase o no, son todos estos, signos de
que la gente ya no se resigna...
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