Febrero-Marzo de 2003
Del
Pesimismo de Davos al Entusiasmo de Porto Alegre
Durante las últimas dos décadas del siglo XX se llevaron a cabo en todo el orbe
procesos organizativos que con el paso del tiempo comenzaron a rebasar las
formas tradicionales de los partidos políticos y las organizaciones sindicales,
entre otras; procesos que dieron cuenta de nuevas experiencias en busca de
enfrentar los crecientes problemas que la sociedad del último tercio del siglo no
lograba resolver. Dichos esfuerzos inéditos se desenvolvían justo en un
contexto en el que —a diferencia del discurso oficioso y oficial que pretendía
estar aproximándose el mundo a una era de bienestar— la pobreza se ampliaba más,
en tanto que la riqueza se concentraba en menos. La irrupción en distintas
direcciones de una llamada “sociedad civil” daba la apariencia de estar
viviendo una transición, cuando de lo que dejaba constancia era de un nuevo
momento en la atención de la gente respecto a sus circunstancias. La historia
del Foro Social Mundial (FSM) y su oposición al Foro Económico Mundial de Davos
es reveladora de esos nuevos tiempos que recorren el mundo.
En el contexto de la
problemática no resuelta en muy diversos países y la creciente protesta en
contra de las grandes corporaciones, paralelo al Foro Económico Mundial de
Davos, Suiza, algunos pensaban que se podría iniciar una nueva etapa de
resistencia, propositiva además de movilizadora. Diversos opositores al
neoliberalismo realizaban en Europa encuentros Anti-Davos; así, surge un nuevo
foro de dimensión mundial y con la participación de organizaciones que venían
articulando las protestas masivas, que se realizaría en Porto Alegre durante
los días del encuentro de Davos de 2001, pudiendo repetirse todos los años
durante los mismos días en que los grandes se encontrasen en Davos. Los
organismos convocantes a dicho foro en enero de 2001 fueron: Asociación
Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales, ATTAC, Comisión Brasileña
Justicia y Paz, Asociación Brasileña de Empresarios por la Ciudadanía, Central
Unica de los Trabajadores, Instituto Brasileño de Análisis Socio Económicos, Centro
de Justicia Global y Movimiento de los
Sin Tierra.
Sin un carácter
deliberativo, el FSM representa así desde su creación y primera realización un
nuevo proceso de reflexión a nivel global, que se comienza a configurar en
torno de cuatro ejes: 1) la producción de riquezas y la reproducción social, 2)
el acceso a las riquezas y la sustentabilidad, 3) la afirmación de la sociedad
civil y de los espacios públicos, y 4) el poder político y la ética en la nueva
sociedad. Lo que desde su inicio pretendía abrir el FSM es un espacio anual
para una reflexión también globalizada, para la búsqueda de alternativas al
actual modelo dominante en el mundo. Su realización en la ciudad de brasileña
de Porto Alegre, le permitió estar cerca de una región con graves carencias y
una potencial conflictiva social.
Si en el primer FSM hubo un
éxito no esperado, el segundo creció en resultados y expectativas. Tanto, que
el Tercer Foro Social Mundial solo puede describírsele ya como un foro de foros,
donde han tenido lugar un sinnúmero de eventos, conferencias, seminarios,
paneles, exposiciones o actividades culturales, entre otras: el Foro Sindical
Mundial, el Foro Mundial de Parlamentarios, el Foro Mundial de Educación, la
Red Latinoamericana por la Salud de las Mujeres, etcétera.
Así, mientras el Foro
Social Mundial se convierte en un espacio para muchos esperanzador, donde el
entusiasmo por los nuevos vientos que se van sembrando no se deja ganar por las
razones críticas de sus limitaciones, sobre todo contrasta con el gran pesimismo
que en Davos y otras partes del mundo se advierte para el futuro del sistema
dominante en el planeta. Lo que esto signifique para el futuro del ser humano
en esta gran isla en la que nos tocó vivir, el tiempo lo determinará. Por
ahora, baste enterarse de sus alcances como de las vicisitudes que ya
representa el hecho, en este inicio de un nuevo siglo, que promete cada día más
insospechadas vertientes.
Cuestiones
de América Nº 13, Febrero - Marzo de 2003
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