Cuestiones de
América
Felipe
González *
La paradoja es que la solidaridad mundial con Estados Unidos tras
los ataques del 11 de septiembre fue tan poderosa como el salvajismo de los
ataques. Pero el gobierno de EE.UU. se ha farreado este sentimiento. Su
unilateralismo arrogante preocupa a todo el mundo.
Definir los ataques terroristas como un acto de guerra le hizo más
fácil llevar a cabo operativos militares con el respaldo de Naciones Unidas.
Pero Estados Unidos está confundiendo terrorismo con los preceptos clásicos de
la guerra, con los cuales no tiene nada en común. ¿Eje del Mal? Eso es
completamente banal.
Existe una impresión generalizada de que Estados Unidos no confía
en nadie. No ocurría desde la Primera Guerra Mundial que un Presidente
estadounidense dejara de mencionar a Europa en su discurso del Estado de la
Unión -excepto este año. Y esa expresión graciosa de “si no están conmigo,
están en contra de mí”... Pues no. Estoy contigo, pero por mis propias razones
y con la libertad de decir lo que pienso.
Este gobierno norteamericano quiere
sumisión, no amistad. Y lo que tienen como resultado es gente que mantiene el
silencio, en vez de decirles que no están de acuerdo con políticas riesgosas,
como por ejemplo Irak. Yo solía discutir con Bush padre y no había nada de malo
en ello. Cuando no concordábamos, no concordábamos. Pero esta cosa religiosa de
“si no están conmigo, están en contra de mí” suena más a Al Qaeda que a una
democracia occidental.
* La
Tercera, Santiago, 11 de septiembre de 2002.
Ver
también:
Envidias y resentimientos, Oscar Arias
Cuestiones de
América Nº 11, Octubre-Noviembre de 2002
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