Cuestiones de América

 

Impacto en la economía

Reynaldo Trombetta *

 

El acto simbólico de los terroristas al atacar Nueva York, el corazón financiero de Estados Unidos, dejó en las finanzas de ese país una herida cuya gravedad aún no logra ser precisada por los especialistas. Antes de los atentados, la economía estadounidense ya se encontraba enferma de recesión, un mal que se caracteriza por una reducción del producto interno bruto durante tres trimestres consecutivos. Por eso, ahora resulta difícil determinar qué elementos de la crisis económica fueron causados por el ataque atribuido a Osama bin Laden y cuáles por las políticas fiscales del presidente George W. Bush.

Hace un año, el desempleo en Estados Unidos era de 4,9%, la tasa mas alta desde 1997, según un informe del Consejo Nacional de Educación Económica (CNEE). Hoy, 5,9% de la población laboral no dispone de un puesto de trabajo. Sin embargo, el aumento de 1% es idéntico al que se produjo entre septiembre de 2000 y agosto de 2001, advierte el reporte. La conclusión del CNEE es que el incremento del desempleo después del 11 de septiembre pasado podría tener menos que ver con el terrorismo que con la recesión.

Otro hecho que ha causado sorpresa es el crecimiento del producto interno bruto, que mide la producción nacional de bienes y servicios. Entre enero y marzo de 2002, este indicador alcanzó 5,6% anual; es decir, una medida similar a la registrada en el segundo trimestre del año 2000.

Sin embargo, algunos analistas argumentan que para percibir los efectos más dramáticos del 11 de septiembre no debe verse la economía en bloque, sino por sectores. Esto permitiría comprender, por ejemplo, de qué manera las pérdidas de industrias como la turística y la de seguros son compensadas, en el análisis global, por las ganancias de los sectores de seguridad y defensa.

El sector más afectado ha sido el del turismo. El 12 de octubre del año pasado, la Asociación Internacional de Transportistas Aéreos anunció que pasarían varios años antes de que la industria de la aviación comercial se recuperara de unas pérdidas calculadas en 10 millardos de dólares. El mes pasado, la aerolínea US Airways se acogió a la ley de protección de quiebras de Estados Unidos; American Airlines anunció 7.000 despidos y United Airlines advirtió que podría caer en bancarrota.

Por su parte, las aseguradoras aún enfrentan pagos por más de 40 millardos de dólares como consecuencia de la destrucción ocurrida el 11 de septiembre. Esto ha afectado a los comerciantes estadounidenses, quienes ahora deben pagar un aumento promedio de 25% por sus pólizas de seguro debido a la adición de una cláusula sobre ataques terroristas.

La caída de la bolsa también ofrece una imagen adecuada del golpe sufrido hace un año. Mientras las torres del World Trade Center se derrumbaban, lo mismo sucedía con la confianza de los inversionistas, quienes dieron la orden de vender -a cualquier precio- las acciones en su poder. Al terminar la jornada del 17 de septiembre, el día en que la Bolsa de Valores de Nueva York reabrió sus puertas, el índice Dow Jones había bajado 7%, la mayor caída en la historia de Estados Unidos. A pesar de cierta recuperación, la situación es inestable, y actualmente la bolsa neoyorquina lleva siete semanas con índices a la baja.

El Gobierno de Bush intenta enfrentar todo esto con medidas como una reducción de las tasas de interés y de los impuestos, y la solicitud al Congreso de un plan de estímulo económico. El Presidente ha dicho que tiene dos prioridades: acabar con el terrorismo y llenar nuevamente los bolsillos de los estadounidenses. Y sobre él pende el recuerdo de su homónimo padre, quien vio derrumbarse la popularidad ganada tras la Guerra del Golfo, y las posibilidades de la reelección, debido a su fracaso al frente de las finanzas del Estado.

* El Nacional, Caracas, 11 de septiembre de 2002.

 

 

 

 

Cuestiones de América Nš 11, Octubre-Noviembre de 2002

 

 

 

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