Cuestiones de América

América Semanal

27 de Enero de 2008

 

Pakistán, el Inapreciable Aliado de Estados Unidos en Asia

Jesús Hernández Garibay *

 

El mismo día (18 de enero) en que el director de la CIA Michael Hayden declaraba al periódico The Washington Post que para esa agencia norteamericana los principales responsables del asesinato de la opositora paquistaní Benazir Bhutto eran la red terrorista Al Qaeda y los aliados del líder tribal Baitullah Mehsud, los servicios de seguridad paquistaníes preparaban el anuncio de la detención de dos presuntos implicados en el magnicidio de la ex primera ministra; estos arrestos suponían el primer paso alcanzado por la investigación policiaca del gobierno del presidente Pervez Musharraf desde la muerte de la entonces candidata paquistaní, acontecida el 27 de diciembre. Las declaraciones de Hayden suponían la confirmación pública por parte del responsable de la “inteligencia” de Estados Unidos de la misma tesis que sostiene el Gobierno paquistaní sobre la muerte de Bhutto.

Como es fácil advertirlo, Pakistán tiene una posición geográfica clave para los planes geoglobales estadounidenses en Asia, por ser frontera con India, China y Afganistán, además de encontrarse cerca de las ex-repúblicas soviéticas que colindan con Rusia y en las que hay una significativa presencia musulmana, además de grandes cantidades de petróleo y gas que se transportan mediante importantes oleoductos y gasoductos. Es este uno de los motivos de la Casa Blanca para interesarse en mantener a toda costa su cardinal alianza con un aliado firme, así sea un gobierno autoritario en ese país. Benazir Buttho, habiendo estudiado en Oxford y Harvard, llegó a considerar que podría conformar luego de dos exilios a su regreso a Pakistán, dicho gobierno, y llegar a ser considerada la legítima sucesora de un militar golpista, a quien pretendía derrotar en elecciones democráticas.

Una pretensión tal vez ingenua, por causa de los poderosos intereses implicados en la región; porque, como quiera que sea, a pesar de que Musharraf se hizo del poder a través de un golpe de Estado en 1999, que por causa de esa búsqueda de una mayor democracia tuvo que refrendar a finales de 2007 aun en contra de los de­seos de la administración Bush, para Estados Unidos el general sigue siendo en su calidad de tramposo gobernante al final de cuentas un socio leal, a quien hasta ahora ha confiado la friolera de 100 bombas atómicas. Lo cual deja ver que más que un Estado nacional plenamente consolidado, ¿no será Pakistán más bien para los intereses de la industria bélica una estable plataforma militar, un campo de adiestramiento de convenientes nuevos terroristas y un arsenal nu­clear amenazante pero al parecer útil para las “guerras preventivas” por venir…?

En estas condiciones, hay otras preguntas: ¿Será verdad que fue la red de Al Qaeda la que asesinó a Bhutto?; o fue la “inteligencia” de Occidente en connivencia con sectores paquistaníes en beneficio de la continuidad del gobierno actual. ¿Será verdad que lo que interesa es fortalecer cada vez más la democracia en el Medio Oriente?; o de lo que se trata es de preservar una ruta cardinal del multimillonario tráfico de drogas. Se dice que desde 2001 la producción de opio en Afganistán ha aumentado 33 veces, de 185 toneladas en ese año hasta 6 mil 100 toneladas en 2006, y que en 2007 este país suministró aproximadamente el 93% del consumo global de heroína. ¿Será verdad que lo que interesa en la “guerra contra el terror” es acabar con los terroristas?; o de lo que se trata es de mantener convenientes campos de entrenamiento para justificar las nuevas guerras…

* Publicado en la revista Siempre! Nº 2850. México, 27 de enero de 2008.

 

 

  

Índice de La Marcha de la “Guerra Global Contra el Terror”

 

 

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